La música electrónica te ha cautivado, ¿verdad? Has visto algún vídeo por YouTube o en redes sociales y has pensado: «no parece tan difícil». Te has descargado un programa como Ableton Live, FL Studio o Logic, lo has abierto, y tú miras al programa y el programa te mira a ti. Y por más que lo intentas, no consigues comprender muy bien cómo funciona.

Eso es lo más normal del mundo. Me pasó a mí cuando empecé, hace ya más de veinte años, y le pasa a cualquiera. Pero hoy en día, afortunadamente, no es como cuando yo empecé: hoy hay muchísima información en internet. Y con este post quiero hacer precisamente eso, ayudarte a que sepas cómo empezar a producir música electrónica desde cero.

Lo que necesitas de verdad para empezar

Te lo voy a decir clarísimo: un ordenador y unos auriculares. Ya está. Todo lo demás —monitores, tarjeta de sonido, tratamiento acústico— puede esperar, y te lo dice alguien que ha visto a mucha gente gastarse mil euros antes de terminar su primer track.

  • Ordenador. Cualquiera de los últimos cinco o seis años con 16 GB de RAM y disco SSD te vale. No necesitas una máquina de guerra.
  • Auriculares. Los que tengas, para empezar. Cuando puedas, unos de estudio decentes. Es la compra que más te va a cambiar la vida, más que ningún plugin. Si quieres una recomendación: yo uso Audio-Technica y también recomiendo Beyerdynamic. Por un precio entre cien y doscientos euros tienes unos auriculares de nivel profesional.
  • Un DAW. El programa donde harás la música. Casi todos tienen prueba gratuita completa.
  • Una pequeña librería de samples de tu género. Aquí sí discrepo con lo que se suele decir. Necesitas algo de sonido orientado a lo que quieres hacer para poder empezar a toquetear — no te va a servir de mucho un DAW vacío. No hace falta gastar mucho: en Splice o Loopcloud tienes packs sueltos muy baratos, y hay empresas como Production Music Life o The Producer School que sacan packs pensados para un género concreto.

Y lo que no necesitas todavía, aunque internet te diga que sí: monitores, tarjeta de sonido, teclado MIDI, controlador, tratamiento acústico, plugins de pago. Todo eso llega, pero llega después. Comprar cosas se siente como avanzar y no lo es — con la única excepción del pack de samples de arriba, que ese sí te hace falta desde el primer día.

Si quieres saber en qué orden ir invirtiendo cuando toque, ya sabes por dónde tirar.

Elegir DAW sin bloquearte

Esta decisión paraliza a mucha gente durante semanas y no lo merece. Todos los programas serios hacen lo mismo. Mi recomendación corta: Ableton Live si produces electrónica, por su flujo de trabajo y sobre todo porque es el que más material tiene para aprenderlo; Logic Pro si tienes Mac y quieres muchísimo por poco dinero.

Si quieres el análisis completo con todos los demás, ahí lo tienes, y si ya estás entre esos dos, en Ableton o Logic: cuál elegir lo tienes desmenuzado.

Elige uno hoy y no vuelvas a plantearte la pregunta en un año. En serio.

El orden en el que aprender

Este es el meollo del post. Casi todo el mundo aprende en desorden, saltando de tutorial en tutorial, y por eso tarda tres veces más de lo necesario.

Fase 1: mover cosas (semanas 1 a 4)

Tu único objetivo: que el programa deje de darte miedo. Aprende a crear una pista, meter un sonido, dibujar notas, poner un loop, darle a play y exportar.

Ejercicio: monta un loop de ocho compases con kick, caja, hi-hat y un bajo. Que suene mal es irrelevante. Repítelo diez veces con sonidos distintos. Lo que buscas es que las manos se acostumbren.

Fase 2: hacer que suene a algo (meses 2 y 3)

Ahora sí importa el resultado. Aquí entras en:

  • Ritmo: dónde va el kick, dónde la caja, cómo se construye un groove que mueva.
  • Armonía básica: qué notas suenan bien juntas y por qué. No hace falta conservatorio, hace falta lo justo — y ese «lo justo» es exactamente lo que hay en el curso de Teoría Musical.
  • Estructura: intro, breakdown, drop, outro. Cuánto dura cada cosa.

Objetivo de la fase: tu primer track completo. De principio a fin. Va a sonar mal. Perfecto. Es un rito de paso.

Fase 3: que suene bien (meses 4 a 6)

Aquí llega la mezcla, que es donde se cae la mayoría porque es donde el track deja de mejorar solo. Balance, ecualización, compresión, sidechain, espacio. El proceso entero te lo dejé en la guía de mezcla paso a paso, y con orden y criterio en el curso de Mezcla.

Lo normal es que ya sepas qué género te gusta desde el principio — nadie se pone a producir sin tener una idea de lo que quiere sonar. Si es tu caso, mejor: métete de lleno con un curso de estilo —Progressive House, Techno o Tech House— porque aprender con una guía delante acelera muchísimo, dejas de inventar la métrica y empiezas a entenderla. Y si todavía estás probando varios géneros, no pasa nada: tómate esta fase para decidirte sin prisa.

Al llegar al mes seis deberías tener ya un par de canciones terminadas, aunque no estés del todo contento con ellas. Eso es lo que importa de verdad: seguir terminando.

Fase 4: sonar a ti (a partir del año)

Cuando la técnica deja de ser el obstáculo, empieza lo bueno: buscar tu sonido, tus manías, tus decisiones. Esto no se enseña, se encuentra. Pero solo se puede encontrar cuando ya no estás peleándote con los botones.

Los errores que hacen abandonar

  1. Querer que el primer track sea bueno. No lo va a ser. El primero es para aprender a terminar, no para triunfar.
  2. Cambiar de DAW cada dos meses. Buscando el programa que te haga bueno. No existe.
  3. Acumular plugins y packs sin parar. Con tu DAW de fábrica y el pack de samples que ya elegiste tienes de sobra para arrancar. Seguir comprando packs nuevos es la misma trampa que coleccionar plugins: se siente como avanzar y no lo es.
  4. Ver tutoriales sin producir. Tranquiliza porque parece aprendizaje, pero si no abres el DAW después, no has aprendido nada.
  5. Aprender en desorden. Un vídeo de mastering el lunes, uno de síntesis FM el martes, uno de vocales el miércoles. Piezas sueltas que nunca forman un puzzle.
  6. Compararte a los dos meses. Con gente que lleva diez años. Ahí se hunde mucha gente, y lo desarrollé en este post.

Tu plan para los próximos treinta días

  1. Hoy: elige DAW y descárgalo. Media hora, no más.
  2. Semana 1: aprende a crear pistas, meter sonidos y exportar. Un loop de ocho compases, aunque sea horrible.
  3. Semana 2: cinco loops distintos. Uno al día si puedes. Cantidad, no calidad.
  4. Semana 3: coge tu loop favorito y estíralo a track completo. Intro, desarrollo, final. Cinco minutos.
  5. Semana 4: exporta. Escúchalo en el móvil y en el coche. Apunta tres cosas que mejorarías. Y empieza el siguiente.

En un mes vas a tener un track terminado. Malo, seguramente. Pero terminado. Y eso te pone por delante del noventa por ciento de la gente que lleva dos años «aprendiendo a producir» sin haber acabado nada.

Si prefieres no ir a ciegas y que alguien te dé ese orden ya montado, para eso están mis cursos. Y en mi canal de YouTube tienes cosas sueltas gratis para ir abriendo boca.

Abre el programa hoy. No mañana. Hoy.

Ánimo, mucha música y cualquier cosa, no dudes en escribirme!