Hay un ejercicio que casi nadie hace y que cambia por completo cómo produces: coger un tema profesional de tu género y desmontarlo pieza a pieza. No escucharlo: analizarlo. Disfrutar de un temazo y entender por qué funciona son cosas muy distintas, y solo la segunda te hace mejorar.

Lo veo a menudo con mis alumnos: producen con una idea bastante vaga de cómo debería quedar el resultado, y por eso sus tracks no suenan tan rellenos ni tan equilibrados como los de los demás. Analizar canciones te da ese mapa. Te cuento cómo lo hago yo, en cuatro pasos: estructura, producción, mezcla y mastering.

Antes de empezar: elige bien la referencia

Tres cosas que conviene tener claras:

  • Un tema profesional de tu género, de los que funcionan en la pista. Con dos o tres referencias tienes de sobra.
  • En archivo sin pérdida (WAV o FLAC), no en MP3. Si vas a medir, mide sobre un archivo que no esté comprimido.
  • En una tonalidad parecida a la tuya. Si vas a comparar kick y bajo, una referencia en do sostenido solo te sirve para temas en do, re o el mismo do sostenido. Si no, las mediciones no valen.

1. Estructura: dibuja el mapa del tema

Mucha gente tiene problemas con las estructuras porque nunca se ha parado a estudiar las de las canciones que más le gustan. Yo lo hago así:

  1. Pon la canción al principio del proyecto, borrando lo que haya antes del primer kick.
  2. Averigua el tempo. Yo aplico el warp, me fijo en los kicks, pruebo un BPM y lo compruebo con el metrónomo en mitad de la canción.
  3. Corta el audio en secciones y píntalas: intro y outro en blanco, las paradas en amarillo, y los drops con el color que ya tengan.

Ableton tiene marcadores para esto, pero prefiero este método porque es muy visual y vale para cualquier DAW.

Con el ejercicio hecho se ven cosas que de oído se escapan. En un tema de progressive house que analizo en el curso, la intro y el outro llevan bajo: el DJ lo filtra en la mesa. No son las intros y outros de toda la vida, pensados para pinchar con poca cosa, y si nunca analizas, no te enteras de que las estructuras actuales se están moviendo por ahí. También ves la diferencia entre un pre-break, un break de transición y un break de verdad.

Mi consejo: si estás empezando, copia la estructura directamente. Te quitas la duda de la cabeza, y en la estructura no hay una originalidad que el oyente note. Si ya tienes experiencia, úsala como guía cuando te atasques. Y sea cual sea tu nivel, no seas esclavo de ella: cuando termines tu canción puedes modificarla.

2. Producción: haz el inventario

Aquí entrenas el oído de productor, y buena parte del ejercicio lo puedes hacer conduciendo, en el metro o paseando. Empieza por el inventario: qué grupos de sonidos estás escuchando.

  • Drums: kick, hats, cajas, ride, redobles.
  • Bajo: dónde lo oyes y qué ritmo hace.
  • Elementos musicales: melodías, piano, stabs.
  • Voces y efectos, como ese ruido blanco que entra en las paradas. Si el tema lo pide, añade un grupo de texturas y atmósferas.

Después, ve bloque a bloque. La música electrónica funciona casi siempre en bloques de ocho compases, así que corta cada uno y pregúntate qué pasa dentro. Fíjate sobre todo en los finales de bloque, los dos últimos compases: ahí suele aparecer un redoble de caja, una voz o un efecto. En el tema que analizo, el productor se come la lógica con un break de cuatro compases en vez de ocho, y justo eso lo hace menos predecible. Si palabras como síncopa (un clap sincopado, por ejemplo) te suenan a chino, un rato de teoría musical te lo resuelve.

Luego vienen tres comprobaciones que dan muchísima información:

  1. Automatizaciones. Búscalas en los sonidos que suenan durante mucho tiempo. En el segundo tema, la secuencia melódica va filtrada y se va abriendo poco a poco: ahí está la vida de la canción.
  2. Transiciones. Cada ocho compases, ese tema mete una atmósfera o unas voces étnicas. Es su firma, y la detectas contando.
  3. Comparar los drops. Casi nunca son iguales. Uno trae una melodía nueva, otro cambia las atmósferas. Comparándolos ves hasta dónde le meten complejidad a la producción, y por qué tu track suena más vacío.

Al principio vas a detectar la mitad de las cosas, y es normal. Yo también pasé por esa fase de «escucho el bombo, unas voces y una melodía, y poco más». El oído se construye con horas, abriendo samples, aprendiendo cómo suena cada cosa. Un día escuchas un tom en una canción y dices: es el mismo que oí paseándome por una librería de samples.

3. Mezcla: saca los números de la referencia

Aquí está el problema: solo tienes un archivo estéreo, y tendrías que analizarlo pista por pista. Hoy lo tienes más fácil, porque casi cualquier DAW separa stems. Ableton Live te da cuatro pistas (voces, baterías, bajo y otros). Logic saca más, pero en mi prueba el resultado de Ableton me gustó más. Para saber si la separación es fiable, invierte la polaridad de una pista y compárala con el original: si se cancelan por completo, puedes fiarte.

Con un analizador de espectro como Voxengo SPAN (es gratuito) mides el nivel de cada stem y lo comparas con el kick. En el tema que analizo en el curso salen cosas así:

  • El bajo queda unos 3 dB por encima del kick.
  • La percusión aguda pica uno o dos decibelios por encima del kick, y empieza a filtrarse a partir de unos 13 kHz.
  • El clap va unos 10 dB por debajo del kick.
  • Las voces se quedan más o menos a la altura del kick.

Lo importante no es el valor del fader: es la relación entre los elementos. Me da igual a qué volumen tenga el kick; lo que copio es la distancia entre él y el resto. Y ojo: no copies mis números, copia el método. Cada tema, cada género y cada tonalidad dan los suyos.

Con el estéreo haces algo parecido: silencias el canal mid y escuchas solo el side. Lo que sigue sonando es lo que va abierto. Si haces lo mismo con tu mezcla y tu percusión desaparece del side mientras en la referencia sigue ahí, ya sabes que te falta trabajar paneos y capas.

Hay cosas que así no vas a saber: qué plugin usó, qué capas hay, cuánta saturación lleva. Pero con lo que sí puedes medir, si eres metódico, tu mezcla queda muy equilibrada y con poco riesgo de fallo en lo importante: melodía, kick, bajo, percusión y voces.

4. Mastering: loudness, dinámica y balance

Con el tema ya terminado puedes medir mucho más. Esto es lo que hago:

  • Loudness. Con un medidor tipo Metric AB miro el short term, el que más me gusta. En el tema de ejemplo el drop se mueve entre -7,5 y -8,5 LUFS, la intro en torno a -10 y las paradas entre -11 y -13. Así sé en qué horquilla debo apretar mi limitador. Y si mides tu parada y marca lo mismo que el drop, algo va mal.
  • Dinámica. Hay una macrodinámica (la diferencia entre secciones) y una microdinámica (el contraste entre los picos y el nivel medio). Si ese segundo número te sale muy bajo, estás aplastando el track. Los valores dependen del género: un hardcore no se mide como un downtempo.
  • Balance global. Superpón la curva de tu tema con la de la referencia. Si las diferencias son grandes, eso no se arregla en el mastering, se arregla en la mezcla.
  • Estéreo. Por debajo de unos 90 Hz casi no hay estéreo. Y con la correlación, no te obsesiones con ver rojo: escucha en mono y comprueba que no desaparece nada importante de forma constante.
  • Forma de onda. Si tu tema es una salchicha de arriba abajo, algo has apretado de más.
  • Datos del archivo. Mira con qué bits y qué frecuencia de muestreo se vende la referencia. La del ejemplo, comprada en una tienda, estaba en FLAC a 16 bits y 44,1 kHz: así sé cómo exportar el mío.

Empieza hoy con un solo tema

No hace falta que lo hagas todo de golpe. Elige una referencia, ponla en tu DAW y dedica veinte minutos a pintar su estructura. Mañana, el inventario. Cuando lo hayas hecho con varias canciones, vas a tener en la cabeza un mapa muy potente de cómo se mueve tu género, y las estructuras te saldrán casi sin pensarlas. Y lo mejor es lo que te quitas de encima: el miedo a no saber si tu track funciona en la pista.

Todo esto, con los análisis hechos en directo sobre temas reales de tech house y progressive house, es lo que recorro en las cuatro lecciones del curso de Analizar Canciones, algo menos de dos horas en total. Y si te pica la curiosidad por saber qué escalas usan los tracks que están en las listas, échale un ojo a este análisis del Top 100 de Beatport.

Ánimo, mucha música y cualquier cosa, no dudes en escribirme!